Historia del municipio de Blecua-Torres

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El municipio se encuentra enclavado en el Somontano escabroso de la Sierra de Guara, donde los barrancos rompen los llanos y las alturas ocres surgen con una fuerza decrépita, soltando piedras areniscas por las laderas. Destacan sus paisajes de carrascas y oliveras manchando campos de cereal con un verdor refulgente en los meses de invierno y de un amarillo desvaído y asolado al final de la primavera.

Torres tiene dos colinas, una poblada de gentes cristianas que llegaron de las duras montañas de Borau, Aísa, Benabarre, Guara (Zamora), Laguarta... dejando sus procedencias en forma de apellidos. Esta estuvo presidida por el castillo y una iglesuela, donde a fines del siglo XVI, en una época próspera, se levantaó una iglesia, ampliada en el siglo XVIII. Estuvo dedicada a El Salvador y a los Reyes Magos, siendo el arcángel San Rafael el patrón del pueblo. Por la falda de esta colina se desparraman las casas formando una larga calle.

La otra loma se sacralizó con una ermita maciza y vetusta a la Virgen María. El edificio data del siglo XIV-XV y actualmente se encuentra en ruinas. Tres arcadas apuntadas aguantadas por contrafuertes sostienen una techumbre de madera y tejas, con planta rectangular. Se ubica en una de las curiosas líneas formadas por pequeñas alturas que atraviesan el Somontano de norte a sur. Esta línea contiene la citada ermita, una piedra agujereada, exenta y con forma de pilón en medio de un campo, la Peña Mujer bajo la ermita de San Bartolomé de Velillas y la Peña Mora con Foces. La otra línea está en el Somontano de Barbastro, se inicia en las peñas de Berbegal, con Alcateu, sigue hacia Peraltilla -piedra alta- con la roca fecundante de Santa lucía, las peñas castellanas de Azara y Azlor. Al final se encuentran las huellas de Abiego [...]

Algo debió pasar con la ermita de la Virgen de Torres para que se produjera un cambio de dedicación: en el siglo XVIII titulaba allí Santa Ana, madre de la anterior. [...] A finales del siglo XVIII se construye otra ermita bajo la advocación del arcángel San Miguel, hoy también en ruinas.

El nombre del pueblo lo dice todo sobre su origen. Torres fue palabra empleada durante la conquista aragonesa del territorio. Los cristianos alzaban nuevos baluartes para dominar más territorios y Torres surgió para conquistar los importantes castros musulmanes de Fañanás, Blecua, Bespén y Antillón. En el siglo XII se llamó Torres de García Jiménez [...] En 1193 apareció como señor un tal Montes de Torres que dió a la catedral de Huesca varias heredades junto a su hijo Marcos [...] En tal donación salvaguardó el castillo y sus pertenencias, que quedaron para el primogénito. Por tanto, el nombre de Torres de Montes podría venir de aquel propietario, que cedió su nombre para distinguirlo de otros municipios como Torres de Barbués, Torres de Alcanadre...

El pueblo, salvo el lapso de tiempo en que el rey confiscó la baronía de Castro, estuvo en manos señoriales. Montearagón compró algunas propiedades en sus términos, unas directamente por el abad y otras a través del baile de Angüés, villa propiedad del cenobio. Los Castro mantuvieron su dominio, incluso les sirvió para titular como marqueses, pues Martín Bolea y Castro fue proclamado marqués de Torres a finales del siglo XVI, título y propiedades que pasaron a los Aranda y a los Híjar. La condición de viejos cristianos ayudó a los vecinos a mantener un estatus más flexible con el señor, ganando incluso un recurso contra sus impuestos en la Real Audiencia en torno al siglo XVIII. En esas fechas, las treinta casas pagaban sólo el noveno del trigo y quedaban además las granzas para ellos. Las granzas eran los granos que quedaban en la era después de trillar y que normalmente se usaban para pienso de animales. El señor cobraba 45 libras anuales y se reservaba un encinar para cazar.

El siglo XVIII fue próspero y se amplió la iglesia por los pies, levantando un altar a San Roque. También se edificó la ermita de San Miguel [...] que no aguantó más de un siglo y medio, a pesar de ser restaurada a comienzos del siglo XX. El ajuar eclesiástico se completó gracias a las desamortizaciones del siglo XIX, comprando en Huesca algunos retablos procedentes de conventos: el del altar mayor, Virgen del Rosario, era muy importante como advocación dominica, fundadores muchas veces de las cofradías de difuntos y de los montepíos que socorrían a los labradores en el infortunio. San Pascual Bailón era el santo que anunciaba la muerte mediante tres golpes en la pared [...] y, por último, la Inmaculada y San Roque protegían contra las epidemias. Casa Mancho le dedicó fiesta familiar a la Purísima, casa Borau hacía lo propio con San Antón y el pueblo, el segundo día de fiesta, con San Antonio de Padua.

M. Borau


Ayuntamiento de Blecua-Torres - Tel: 974 26 01 50 - Fax: 974 26 0150
Calle Santa Ana s/n - 22133 - Blecua - (Huesca) ESPAÑA
 

 


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